Yo Jeckyll, yo Hyde, una perspectiva en mi yo y mi otro yo.

[caption id="attachment_1695" align="aligncenter" width="1024"]Dr.
Jekyll and Mr. Hyde, bonitas
dualidades. Dr. Jekyll and Mr. Hyde, bonitas dualidades.[/caption]

Muchas veces he dicho/escrito que mi vida y mi mente es como la novela de Robert Louis Stevenson “El extraño caso de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde” Ya que como dicha novela describe en su trama la “doble” personalidad de los personajes; en  mi caso no digo que sufra de personalidad múltiple, porque no, pero si el hecho de que soy dos personas al mismo tiempo, cohabitando una con la otra, el “bien y el mal” por ponerlo de una manera coloquial, de fácil digestión para el lector, porque si hablara solo para mi estaría en un idioma encriptado que solamente yo lo entendería, como muchas de las ideas que rondan por mi mente a diario y a todas horas, no digo que sea exclusivo de mí, porque no, cada cabeza es un pequeño micro cosmos en el mejor de los casos o en otros solamente un asteroide divagando sin rumbo por el universo de las ideas.

En esta ocasión trataré de hilvanar una empatía entre estos dos personajes que viven en mi cabeza, si ya sé que de esquizoide no me bajaran, pero bueno esa es la libertad creativa que me dan las letras que insistentemente me impulsan a escribir esta columna regularmente, así que se aguantan, me referiré a Jeckyll como mi parte serena, calmada, consciente y racional y a Hyde como la parte que más odio sacar de mí, la que está llena de ira, odio, rencor, impulsiva y primitiva, así que comencemos, espero se diviertan con este viaje de introspección que realizaré en mis ideas más profundas. ¿Qué por qué hago esto? Esa es la respuesta más sencilla que he podido encontrar, por sanidad mental. Es una pequeña válvula de escape al cerebro licuado que muchas ocasiones tengo y no me permite hilar las ideas.

La mayoría de las ocasiones la gente ve y convive con mi parte calmada, tranquila y racional, ya que no es por jactarme, pero si así soy; diría que en la mayoría de las ocasiones soy un tipo demasiado racional, analítico y siempre observador y compresivo de mi entorno, esa es la parte de mí que me gusta convivir a diario ya que tengo el pleno control de mis actos en mi accionar diario de la vida, hasta aquí todo es perfecto. Pero cuando surge la contra parte, ese némesis tan odiado y amado por mi parte, ese ser repulsivo, odioso, desencajado, grosero que solamente un par de personas le ha tocado tratarlo, aparte de mi familia aclaro porque ella es quien ha convivido con esta parte de mi vida, mucho más tiempo del que yo he podido percatarme, ya que negaba mi realidad. Sí, un par de personitas, a la cual una de ellas le tengo que agradecer mucho porque me ha soportado y comprendido mucho más de lo que yo he podido esperar de alguien, aunque a veces se ha alejado por lo mismo y es quien se preocupó y preguntó cómo es que funciono, la otra Marie, mi mejor amiga simplemente esta igual o peor de loca que yo.

Debo admitir que lidiar con Hyde no es nada fácil; controlar esa parte de mí que no es controlable es complicado. Ya que la irritabilidad, el mal genio, el no soportar a la gente y ni a mí mismo se llega a volver complicada la convivencia con las personas que me rodean, que son las menos culpables de lo que me sucede; son esos momentos en los que prefiero refugiarme, esconderme, la paranoia que me acompaña ha hecho y logrado que la riegue de maneras monumentales. Cuando por fin logra regresar Jeckyll a mi realidad voy recogiendo los pedazos y el desastre que dejo Hyde a su paso, es donde el remordimiento y corregir las cosas se vuelve muy díficil, ya que quienes conviven conmigo no les puede llegar a quedar claro el porqué de mi accionar y no, no es justificarme ante estos hechos, no es disculparme por disculparme, no es decir “guey se borró el chip” pero si se me desconecta el chip, aunque tenga noción de que la estoy cagando de manera titánica en esos momentos no es algo que yo pueda controlar, el desequilibrio químico por el que estoy pasando en esos instantes es como subir a una montaña rusa de emociones y de pensamientos, la gran mayoría de ellos totalmente irracionales, pero que para mí hay una lógica dentro de esa paranoia momentánea y al retornar la calma es cuando entra la angustia, ya que por esas acciones la gente se aleja, ya que el pensamiento más lógico es decir “por qué voy a soportar todo esto, que necesidad tengo yo de aguantar las locuras de este tipo” Y para mí se vuelve aún más angustiante porque todos aquellos que quiero guardan su distancia hacía mí, cuando lo único que quiero es sentirlos más cerca.

Tal vez esto que escribo sea lo más personal que he escrito desde que colaboro para la BALANZA, pero creo que es el momento indicado para purgar esta parte de mí, de hablarlo y de transmitirlo. Pienso que puede ser terapéutico el compartirlo, ya que si yo ya puedo el día de hoy reírme de mí con esta lucha constante entre ser la persona serena, calmada y racional contra el vendaval que viene a arruinar la paz interior con la que intento vivir, aceptar este hecho no me fue fácil, aclaro y que a través de las terapias y porque no decirlo de mis medicamentos se ha vuelto más fácil el vivir día a día, no siempre sucede así, ya que por eso hablo hoy de la convivencia entre Jeckyll y Hyde, no sé si viva toda la vida con esto o si sea posible extirpar de raíz a ese personaje repulsivo que me ha arruinado la existencia en varias ocasiones.

Esta vez decidí escribir sobre lo que pasa por mi mente, ya que la semana pasada estuve bastante descontrolado químicamente y debo aceptarlo cometí errores para variar, pero una caída no es un retroceso en todo esto que estoy viviendo, sino, un aprendizaje nuevo, una manera nueva de vivir con esto. Mi psiquiatra al inicio de las terapias me dijo que este no iba a ser un proceso ni fácil ni rápido, pero que hemos tenido un avance significativo, las tendencias auto destructivas de Hyde han ido a la baja, aún no son al nivel que yo quisiera pero los episodios cada vez son menores, así que, Jeckyll ha tenido oportunidad de ir avanzando, creciendo y estabilizándose.

Como comente hace unos momentos, esto no es justificación, pero si trato de que sea una explicación de lo que pasa por mi cabeza y con lo que tengo que lidiar y vivir y decirle a la gente que quiero que estoy mal en mi actuar, pero no es algo que haga conscientemente, solo me dejo ir en esos momentos sin medir las consecuencias de mis actos, es una manera de disculparme a través de las letras lo que muchas veces no puedo decir con palabras, es una manera de decirles que los quiero, aunque tengan que lidiar con mis malos ratos y en especial a “Lenore” que desde el inicio supo por lo que pasaba y que muchas veces le ha tocado aguantar las locuras de Hyde. Así que a quien haya leído esto, agradezco que se hayan tomado el tiempo y simplemente gracias.

Alfonso Casarrubias

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