Un año difícil

Hace un año y tres meses, 43 estudiantes, disidentes y de ideas revolucionarias, indígenas, pobres y con deseos de equidad social, fueron desaparecidos forzadamente. Desde que el hecho fue noticia hasta el día de hoy, se han hecho desde editoriales (a favor, en contra, tendeciosos in extremis, alineados a la autoridad), se ha revelado información oficial, se ha desmentido dicha información oficial, la tristemente célebre "verdad histórica".

Y no han aparecido los 43.

El motivo de reiniciar este sitio fue, exactamente, la injusticia, prepotencia y, sobre todo, la empatía con los 43 y sus familiares. Pero también fue porque estamos hartos de una mentira repetida ad infinitum, que se empeñan en hacernos creer, con la esperanza que lo dicho por Goebbels, aquello de que "una mentira repetida adecuadamente mil veces, se convierte en una verdad".

Al gobierno se le desmoronó la ilusión del "salvando a México", para ser cuestionado por el mundo entero sobre la realidad social, política, y sobre todo la impartición de justicia universal e imparcial. De todo ello, ni el presidente Peña, ni Virgilio Andrade, ni Areli Gómez han dado resultados que den satisfacción a la ciudadanía, quienes por supuesto, como en toda democracia, somos los jefes de los gobernantes. Y aunque se les denomine autoridad, debemos recordar que ellos nos rinden cuentas, y que debemos exigir resultados y no la demagogia absurda a la que nos hemos tenido que acostumbrar.

El gobierno no cumple, y tristemente, el sitio no ha cumplido su labor como debería. Yo como dueño, por ponerlo de alguna manera, no he sabido dar empuje, ya sea por razones económicas, o de seguridad. No me justifico, aunque me gustaría explicar que una de las cuestiones discutidas a principios de año con los otros miembros de la terna inicial de La Balanza, era justamente no poner en riesgo a nuestros colaboradores. Uno de ellos dijo "que sabían que era parte de su trabajo", y yo respondí que no, que era irresponsable.

Los motivos económicos, como siempre, imperan cuando uno quiere hacer las cosas distintas, y llega con pocos recursos. Al final, he tenido que tomar en mis manos de nuevo labores que me permitan financiar mis responsabilidades, y sinceramente, me ha molido también que cuando me he querido acercar con potenciales anunciantes (unos prometen, los otros solo asienten), o cancelan o simplemente dicen "ahí para la otra". Es desesperante.

Aun así, el pasado 12 de diciembre hizo un año que nuestras reuniones comenzaban. Sin embargo, cosas han cambiado de entonces a la fecha, y siento que todas afectan.

Primero, el caso Narvarte. El 31 de julio de 2015, hubo un multihomicidio, por si alguno todavía lo ignoraba, de un fotoperiodista (Rubén Espinoza, Proceso/Cuartoscuro), una activista (Nadia Vera), una maquillista cachanilla (Yesenia Quiroz), la bogotana Mile Martin, y la asistente doméstica Olivia Negrete. Existe un nudo gordiano en torno al caso, pues se ha intentado ligar a la colombiana y a la maquillista con el crimen organizado; sin embargo, tanto Nadia como Espinoza huyeron literalmente de Veracruz, no sin antes dar una entrevista ella donde acusaría a Javier Duarte, saliente gobernador de Veracruz, de ser el autor intelectual de su posible muerte. Recordemos, claro, que durante el gobierno de Duarte, se han asesinado brutalmente a periodistas, todos ellos más bien alineados con la oposición al gobierno local, y la suspicacia de que el gobierno de Duarte es el responsable se agudizó en el último año. Aun cuando se ha intentado ligar al periodista con el narcotráfico, es muy posible que tuviera enlaces para poder hacer su trabajo en campo con gente relacionada al mismo, y no por ello sería culpable o cómplice. Aun así, la procuraduría del Distrito Federal ha hecho lo imposible por minimizar cualquier otra línea de investigación que no sea el robo.

También, destacó y afecta que Carmen Aristegui, lider indiscutible durante los años anteriores en audiencia para noticieros e informativos, fuera despedida injustificadamente de MVS, ya que ella declaró que participaría con MéxicoLeaks, y los responsables de la plataforma publicaron el logotipo de MVS junto con el nombre de ella. De ahí, MVS ha actuado de una forma muy contraria a sus prácticas anteriores, al grado de ventilar detalles del contrato que no tienen nada de escandaloso, pero se manejan de manera amañada. La realidad, a todas vistas, ha sido la relación del trabajo del equipo de investigación de la entonces primera emsión de MVS Noticias, liderada por Aristegui, con relación a la ya penosa y célebre Casa Blanca de Enrique Peña Nieto y su esposa Angélica Rivera. Por supuesto, el equipo también fue despedido, pero nunca se dijo nada del reportaje, mismo que ha costado bastante credibilidad al actual gobierno. Ella, la referente indiscutible del periodismo crítico y oponible al actual régimen, fue silenciada. El público fue despojado de una de las mejores voces que a la fecha haya dado el periodismo nacional. Periodistas, lectores de noticias y otros advenedizos formaron filas o al menos mencionaron el incidente. Y aunque el gobierno mantiene una distancia bastante notable en lo aparente, su mano es evidente.

El resultado de ambas historias, aunque no se aparente, es que se ha diluído bastante la información, al menos en medios tradicionales. Mientras Aristegui nos regalaba con información nacida en medios digitales directamente a la ciudadanía que la escuchaba por el medio tradicional, ahora tenemos que buscar la forma de informarnos, y no es algo que el ciudadano que no lee más allá de las imágenes graciosas de facebook y no conoce la radio online.

Así pues, México se ha convertido en el lugar más peligroso para ejercer el periodismo, tan solo seguido por Iraq y presumiblemente, Siria. Es decir que mientras existen  guerras presentes en los otros dos territorios, tan solo México es el primer lugar del mundo más peligroso para el oficio del periodista, en un país en supuesta paz. Y justamente eso hace que nos pensemos antes de hacerlo.

Abro un paréntesis, y me parece adecuado hacerlo ahora: durante la dictadura militar argentina que fue de 1976 a 1983, se considera desaparecieron forzadamente unas 30 mil personas. Entonces se creó un grupo, "Las madres de la Plaza de Mayo". El interés de este grupo fue conocer el destino de estos 30 mil desaparecidos. Un proyecto que se antoja imposible. Sin embargo, el día de nochebuena de 2015, María Isabel Chorobik de Mariani, fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo, encontró a Clara Anahí, nieta suya, producto de su hijo Daniel, desaparecido y posteriormente muerto por la dictadura. 39 años pasaron desde la desaparición forzada y el reencuentro.

Así pues, queda claro que aunque se han dicho en incontables ocasiones que "si te mataron o te desaparecieron es porque algo hiciste", que si eres disidente deberías "ponerte a hacer algo productivo", como si expresar el descontento y exigir a los gobernantes resultados, o exigir su renuncia fuera improductivo. Seguramente en cada dictadura que se haya conocido se haya dicho lo mismo, y solamente a través de la disidencia y del periodismo crítico se hayan logrado resultados que revirtieran los efectos de un puño de hierro. Fuera en España, o sea en México, que aunque no lo queramos aceptar, tenemos un Estado dictatorial.

Quizá, si Isabel Chorobik logró su cometido, lo logren 43 familias dolientes de jóvenes que nunca volveron a ver su casa. También es posible que los familiares de las víctimas (porque eso son: víctimas) de Narvarte logren justicia. Tal vez también, aunque sea riesgoso, lo mejor sea alzar la voz, aunque el costo sea muy alto. El que no arriesga, no gana.

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