¿Te acuerdas del viejo Internet?

[caption id="attachment_1635" align="aligncenter" width="300"]mIRC e
IRcap El santo grial del chat de los 90's[/caption]

Yo era un adolescente cuando la movida "del internet" empezó. Empezaba a estudiar, si acaso, porque sinceramente esos fueron los años perdidos de mi educación académica, la preparatoria, en el plantel 7, "Ezequiel A. Chávez", de la Viga.

Yo era ese tipo que se la vivía en el laboratorio de cómputo (con máquinas más lentas que un caracol con bastón), perdiendo clase sí y clase igual entre 1998 y 1999, la segunda parte en medio de una etapa más bien difícil, ya que fue durantela huelga estudiantil de 1999-2000 —que ya me daré gusto de desmenuzar en otra ocasión—, y donde empecé a aprender aquello a lo que me he dedicado: informática y diseño.

Recuerdo a grandes amigos (físicos, Away from keyboard) que conocí gracias a ese laboratorio, de entre quienes destaca Adolfo Bravo, un ingeniero que hoy respeto muchísimo y me ayudó en no pocas ocasiones.

[caption id="attachment_1636" align="alignleft" width="300"]Captura
de pantalla de
Altavista Por entonces, Altavista era más importante que Google[/caption]

Ese Internet, el añejo, ese que sabía a nuevo (a pesar que Internet en el ámbito académico existe hace más años de los que quisiéramos reconocerle) y que sin duda se ganaba con audacia y con mucho interés. Y con amor al arte, porque muy difícilmente se obtenía beneficio económico en aquellos días, donde el mantra que movía a la web era "todo gratis".

Eran los años del IRC. Ese protocolo que nos permitió durante años comunicarnos, en un momento donde el concepto de mensajería instantánea, tan bien utilizado por ICQ al inicio y hoy WhatsApp, apenas iba naciendo. En el IRC podíamos encontrar #canales como #mexico (sin acento), #warcraft y, por supuesto, #sexo, canal que entonces dominaba en cantidad de usuarios conectados, como si "esa bola de nerds tuvieran vida social". Y la teníamos.

[caption id="attachment_1637" align="alignright" width="300"]Captura
de pantalla de
Napster Un clásico de las descargas, viejo bucanero.[/caption]

Fue el tiempo de Napster, el heróico programa que nos permitía compartir archivos de audio (.mp3), aunque la descarga de una sola canción tomara hasta 20 minutos con un módem de 56k, o hasta 1 hora en módems de 33.6k, como el que yo tuve en casa (y con el que tantos conflictos tuve con mi progenitora, que me cobraba la renta del teléfono, el internet, y las llamadas de internet, aunque nunca rebasara las incluídas en la renta, y no exagero). Era el tiempo de no dormir durante las madrugadas a pesar de que el PC estuviera en el cuarto que compartía con mi hermano y me odiara por pasarme la noche entera descargando música, leyendo manuales, aprendiendo inglés, y cuando recordaba, haciendo taeras.

[caption id="attachment_1638" align="aligncenter" width="300"]Antiguo
Header de
loquesea.com Uno de los primeros sitios en hacerse tan famosos, que murieron de éxito[/caption]

Mi mayor ilusión era hacer un sitio importante. Como "El Sitio", si lo recuerdan. Como "loquesea.com", si es que algún chavorruco como yo recuerda ese sitio, que en realidad era una red de sitios regionales, con presencia en Argentina, Estados Unidos, Brasil, España, Colombia y, por supuesto, México. Un sitio donde pudiera dar las noticias (o mis colaboradores, claro), tener un foro y cuanta cosa hubiera por entonces. No me movía totalemente el interés económico (aunque para ser franco, ninguno de mis primeros sitios fue ajeno a la publicidad), y fracasé rotundamente, aunque aprendí muchas cosas. Y otras las debo aprender todavía.

Sin embargo, fue el tiempo donde nadie entendía que tenía delante: los que queríamos hacer algo con Internet, no sabíamos llegar al dinero para establecer proyectos realmente útiles (y provocamos tarde o temprano el derrumbe de las punto com). Los medios no nos ayudaban en absoluto, ya que si alguien era un hacker (y reconozco que nunca me he podido considerar uno), era visto como un marginado social, y por supuesto, un criminal. Y solo un puñado lograron llegar a la otra orilla: Yahoo, Google, Amazon, eBay...

Por supuesto, quienes menos entendían de qué se trabata ésto eran las empresas, sobre todo aquellas que dominan el mercado de los derechos de autor. Las que no entendieron que las descargas llegaron para quedarse, y que se necesitaban nuevos medios de monetización (a día de hoy, inclusive los blogs, los sitios de noticias, y muchos otros contenidos autogenerados han tenido que buscar nuevas estrategias para ganar dinero, ya que los anunciantes son escasos, o están sumamente concentrados en manos de unos pocos jugadores). Entonces, se empezó la lucha contra la piratería. Y en lugar de atacar a los productores de mercancía ilegítima (que seguimos viendo en los puestos callejeros), se empezó a cabildear para frenar las "descargas ilegales". Descargas que demostraron beneficiar a los artistas, pero no a las disqueras involucradas.

Nació, o más se estableció una contracultura, organizada en torno de compartir: compartir archivos, programas, música, películas, juegos. "Compartir" por entonces no era poner un enlace a un video de gatitos en tu red social favorita. No había redes sociales favoritas. A lo más que aspirábamos era a las cadenas de correo, a las listas de distribución de correo donde podíamos conversar con gente afín a nuestros intereses. Esa contracultura se unía en foros, o publicaba sus archivos en servicios gratuitos (todo era gratis, aunque fuera malo), y para comunicarse con otros afines usábamos IRC.

Fue la época de oro de Mocosoft y de JL-Picard, donde podíamos encontrar programas, roms de SNES, series como StarTrek (es obvio en el nombre de Picard, supongo). Un momento en que podías encontrar de todo en Internet (cosa que hoy sucede en la Deep web, donde existe menos restricción, pero más impunidad), incluyendo sitios chocantes, o abusos que hubiera sido mejor nunca conocer.

[caption id="attachment_1639" align="alignright" width="300"]Foros,
esos precursores de las redes
sociales. Foros, esos precursores de las redes sociales.[/caption]

Se formaron grandes comunidades. De las copyright friendly destacó PsicoFXP, que cerró recientemente (apenas en el año 2014). De las que eran más bien grises (las descargas en realidad no eran ilegales, y gracias a la laxitud de la DMCA pudimos alojar archivos durante mucho tiempo en filelockers, por ejemplo) destacó por supuesto JL-Picard ya como un foro (después Picardianos), donde hice grandes amigos que a día de hoy conservo y agradezco cosas que me han enseñado.

Pero, a pesar de tan grandes que fueron esas comunidades, todas o casi todas han redundado en cierres y cierres. Loquesea cerró primera, en 2002, Picardianos en 2012 y, finalmente, PsicoFXP cerró en 2014. Han sido desplazados por redes sociales, especialmente por Facebook y Twitter, donde la información es fugaz, y el reflector es más importante que la materia. Al menos, en la mayor parte de los casos.

El Internet de hoy.

[caption id="attachment_1640" align="alignleft" width="300"]Un mundo
de
aplicaciones Un mundo de aplicaciones[/caption]

Internet hoy huele a nuevo. A smartphones con más potencia que cualquier computadora de 1999, y a usuarios con un conocimiento sumamente limitado respecto al uso de los mismos. Hoy poca gente recuerda las salas de chat, o la radio en línea.

Es más nostalgia que queja: era bonita la libertad y cierto grado de anonimato. La libertad de aprender lo que quisieras y no ser limitado por software de servidor que haga más fácil el trabajo (Wordpress, por ejemplo) pero te limita enormemente si quieres hacer algo por ti mismo, no vaya a ser que te lo cargues o invites a hackers a tu servidor.

También era bonito ese anonimato, que curiosamente no era por elección, sino resultado de una red más pequeña, más liberal y quizá más salvaje.

[caption id="attachment_1641" align="alignright" width="300"]Deep
web: un lugar donde todo se puede
comprar Deep web: un lugar donde todo se puede comprar[/caption]

Sin duda, hoy Internet se ha convertido en un lugar muy polarizado: por un lado, tenemos el contenido sanitizado que Google y los gobiernos nos permiten usar. Por el otro lado, existe una red profunda, que encierra secretos desagradables y a criminales de muy poca ética, que lo mismo asesinan que trafican. Y en esa parte más oscura, se encuentra la libertad a la que estaba acostumbrado. Pero el precio quizá sea demasiado alto como para intentar abrazar esta nueva tendencia.

¿Tú recuerdas otros sitios que te haga recordar esa época? ¿Qué sitios marcaron tus primeros años de Internet? Cuéntanos, esperamos tu comentario.

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