Cuando nos empezamos a interesar en el desarrollo de sitios, sobre todo de los dinámicos, y más aun de los que tienen una respetable cantidad de usuarios (más de 10,000 usuarios diarios), tenemos que enfrentarnos, más temprano que tarde, a la necesidad de administrar servidores (VPS hacia arriba, y detalles más o menos importantes en servidores compartidos, como Dreamhost). El detalle, es que correr en tiempo real una prueba, puede significar grandes dolores de cabeza, mismos que en la práctica no deberíamos sufrir.
Entonces, la solución más práctica para nuestras pruebas es dar de alta una máquina virtual. Las máquinas virtuales son sistemas que aprovechan (si están presentes en nuestro equipo, y sobre todo, si nuestro BIOS lo permite) las tecnologías de virtualización propias de los procesadores de nueva generación. Pese a estar diseñadas para equipos con tecnologías como AMD-V o Intel VT, aquellos usuarios que no tengan estas tecnologías o su BIOS no permita aprovecharlas, también pueden beneficiar de la Virtualización, ya que la mayoría de los softwares permiten emulación del procesador, aunque siempre será más recomendable usar las ya mencionadas tecnologías para hacer más rápida la ejecución del código en nuestra máquina virtual.
Ahora bien, también deberemos tener en cuenta que cualquier tipo de solución que utilicemos tiene un impacto en el rendimiento de la máquina física. Si utilizamos mucho procesador para nuestros binarios, esto impactará fuertemente en el desempeño de aplicaciones no virtualizadas y, cómo no, en el sistema operativo anfitrión. Esto lo expondré más adelante, pero es importante tener en cuenta que entre más le demandemos a una máquina virtual, menos podremos hacer con la máquina real. También es importante a la hora de considerar cuánta memoria RAM utilizará nuestra máquina virtual, dejando suficiente memoria al sistema operativo anfitrión y las aplicaciones no virtualizadas. Esto, con calma, y si no entendieron, no se preocupen que todo será explicado delante. Leer más…
Cuando compramos un equipo, generalmente el sistema ya viene instalado, de tal forma que cuando abrimos la caja, sacamos e instalamos el equipo, tan solo encenderlo tengamos la llamda OoBE (Out of Box Experience, Experiencia de desempaquetado). Esta experiencia es un proceso diseñado para que el usuario tenga una primera impresión positiva, y en gran medida, sea tan sencilla de usar como beneficiosa. Sin embargo, todos sabemos que el sistema, tarde o temprano, fallará. Entonces, el respaldo de nuestros archivos (que en la inmensa mayoría de los casos se encontrará en el famoso contenedor de “Mis documentos”, o en la carpeta de usuario de Vista; o inclusive en el home del usuario en GNU/Linux) se vuelve una tarea engorrosa, a menos claro que tomemos las previsiones necesarias para evitar estar moviendo los datos a discos compactos, DVD’s o discos duros externos.
Primero que nada, la recomendación más lógica sería utilizar nuestro contenedor favorito utilizando vínculos a una partición secundaria, para evitar que tengamos una penosa experiencia cuando estamos recuperando, o reinstalando por completo, el sistema en cuestión.
Desgraciadamente, todos los fabricantes de computadoras no toman esto en cuenta. Peor aun, nos condenan a tener una partición de arranque que ocupa la inmensa mayoría del espacio del disco duro (el restante se utiliza únicamente para la imágen de restauración del sistema). Afortunadamente, sobre todo debido a este último punto, tendremos a nuestro favor que podremos crear discos de recuperación, lo que nos permite la flexibilidad de particionar nuestro disco duro a nuestro antojo. Solo hace falta entender las bases, crear nuestras imágenes de recuperación (en el caso de Vista y XP, los fabricantes proveen imágenes previamente cargadas en el disco duro), y entonces sí, ponernos manos a la obra a reorganizar nuestra información. Leer más…
Y así, mis estimados blogolectores, llegamos al siguiente post de este blog, últimamente movido, pero monográfico. Así es, estoy hablando otra vez del equipo VGN-NR330FE (y esperemos que por última vez) y sus problemas para instalar prácticamente cualquier cosa.
Este día, me propuse a instalar GNU/Linux (sabor Debian) y, desgraciadamente, aunque logré instalar la mayor parte de mi hardware, existieron tres problemas que nunca logré solucionar:
El touchpad. Aunque esto lo solucioné alguna vez configurando a mano el xorg.conf, tuve muchísimas dificultades técnicas, y si reconfiguraba tratando de que las actualizaciones hicieran referencia al nuevo archivo (editado), pues todo se echaba a perder.
El display. Y la tarjeta de vídeo. O al revés. El punto es que cuando configuraba la tarjeta Intel de Vídeo, el display no devolvía la señal debida y a volar. No encontré ninguna solución.
La red inalámbrica. De hecho, logré hacerla correr por línea de comandos, el problema es que cuando quería que conectara, me impedía enviar la contraseña de la red. Leí un post algo viejo (de 2006) que decía que recompilando el kernel con soporte para AES y DES, podíamos lograr hacer esto funcionar. En lo personal, odiaría creer que a estas alturas el kernel no viniera precompilado. El problema, para mí, se encuentra en el modelo de la tarjeta y su incompatibilidad, dado que se tuvo que lograr su reconocimiento con NDISwrapper, que puede utilizar los drivers de windows para dar de alta las tarjetas WiFi que no sean del todo compatibles con linux (como en este caso, y se intentó de hecho con madwifi), aunque siempre teniendo los poblemas mencionados.
Lo malo, es que particioné el DD, y todavía peor es que tenga cargado el grub… como no se recuperar el sector de arranque, toca formatear el disco duro de nueva cuenta. Lo bueno es que todo lo que había trabajado, lo guardé en una partición independiente del caos. I raise a toast for the clear vision.
Como les dije el post anterior, acabo de adquirir una nueva laptop Vaio VGN-NR330FE, en la que quería instalar Windows XP por algunos motivos. Estos “algunos motivos” son la compatibilidad con el software que utilizo y la, aunque sorprendente, mayor estabilidad de XP, y que casi todo mi mundo de software se mueve en dicho sistema operativo (con sus excepciones, donde Linux es el sabor que utilizo).
Así, tuve dificultades para poder instalar el software. Lo primero que sucedió es que traté de instalar alguna de las tantas versiones no oficiales (esencialmente el Windows Points) con fallos a cada 5, debido a que el instalador no reconocía el disco duro. Así, utilicé un disco que tenía para dar mantenimiento (hoy definitivamente jubilado) que tenía un Windows XP SP2 desatendido, y como desatendido que es, también tenía un bonito menú de multiboot con dos carpetas con archivos semejantes, pero configuraciones diferentes. Mi error en este caso (y hoy me doy cuenta de que lo que antes parecía genial hoy demuestra ser error) es que si bien tener dos carpetas con archivos idénticos (y por tanto, optimizables según el formato ISO de autoría de CD’s) nos permite mucha flexibilidad a la hora de desarrollar discos con múltiples opciones, a la hora de actualizar nos podemos perder archivos importantes. Y eso, en mi afán de integrar el SP3 junto con mi instalación desatendida, fue lo que generó mi última caída.
Lo que siguió, para poder instalar el software como era debido, fue sacar de su caja el Windows XP (SP2, por supuesto) e integrar unos drivers SATA “universales” para hacer que funcionara. Es muy importante que sepan que Windows Vista (personalmente considerado un asco) reconoce el DD como IDE y no como SATA, lo que me llevó a mis primeros errores.
Igual existe otra información (bastante incompleta) en otros sitios de Internet, esencialmente en foros como YoReparo. Les tengo que decir que la información ahí, a pesar de ser bastante esclarecedora, es incompleta, y me gusta pensar que esta guía, si se sigue al pie de la letra (un poco difícil, pero posible) solucionará el deseo de tener XP y su colección de software incompatible con el incompatible Vista.
Lo que necesitarán será:
Un disco ORIGINAL de Windows XP SP2 (o SP3, pero original)
nLite (que he subido para el propósito de este tutorial a Rapidshare)
Me referiré al tutorial de nLite para integración de SP’s y drivers de [MaD], en el Foro de Noticias 3D, a efectos de integrar los drivers S-ATA, para no repetir el tema aquí. Deberán descomprimir los drivers a una carpeta donde los buscarán con nLite para integrarlos, y finalmente seleccionar el tipo “carpeta con múltiples controladores” y a su vez, todos los contenidos, dentro de los pasos que marca el tutorial.
Una vez integrados los drivers de controladoras S-ATA, podrán utilizar el disco (una vez quemado, por supuesto) para instalar el sistema operativo en la laptop. Recuerden que este NO ES UN DISCO DESATENDIDO, por lo que si quieren desatender la instalación de Windows, deberán configurarlo previamente en nLite.
Cuando reinicien su laptop la última vez después de instalar Windows XP, deberán proceder a la importante tarea de integrar los drivers que harán funcionar su hardware. Para ello, una vez descargados los ya mencionados drivers, deberán ejecutarlos. NO SE CONFIEN porque Sony no ideó estos drivers para gente inexperta. Lo que deberán hacer, primero, es instalar todos y cada uno de los drivers y no reiniciar.
Acto seguido, lo más importante es saber la ubicación de los controladores, la cual es %temp% (para entrar en esta carpeta, deberán abrir una ventana de cualquier carpeta y escribir textualmente el anterior texto, seguido de dar enter). Observarán unas carpetas que, como se pueden imaginar, tienen los drivers. Entonces, lo siguiente es instalar los drivers MANUALMENTE, ya que lo que anteriormente hicimos fue descomprimir los dirvers a la carpeta temporal. PARA DAR DE ALTA EL MODEM, es imprescindible que primero habiliten el driver de audio y después instalen el driver del módem, ya que Conexant utiliza el sistema de audio Realtek para habilitar su MODEM.
Después, podrán reiniciar su computadora y sus dispositivos deberían funcionar.
En una posterior revisión editaré este mini tutorial para explicar un poco más con imágenes.