Sin plantillas, no hay paraiso

Últimamente estoy muy involucrado con el diseño y desarrollo web. Al menos mantengo unos 10 blogs de distintas temáticas, y uno de ellos es un dolor de cabeza pues es muy grande. Y por grande digo que tiene muchos posts, no tanto como visitantes. Pero es útil para sus visitantes y es bueno.
Por otro lado, empiezo a tener más clientes que se interesan por sitios web para sus negocios y empresas. Chiquiempresas y tiburones empiezan a buscarme para poner "en línea" sus changarros, y me he topado dos veces con "pero no quiero que uses una plantilla".

![Y U NO save your time](http://sitio.escribim.us/wp-content/uploads/2014/02/y-u-no-save-your-time-300x300.jpg "Y U NO save your time")

¿Plantillas? ¡Las de los zapatos!

Comencemos con la primera historia. Olga, de quien hablé en mi pasado post, fue la primera que puso el tema en la mesa. Al ya tener su sitio diseñado, ella me dijo "es que el sitio al principio estaba horrible, porque no estaba personalizado, era solo una plantilla". No dije nada ni mucho menos le di la razón: a mí ya me habían cocinado el guiso y tenía que encontrar la manera de hacer que supiera igual, así que no estaba tan contento como para ponerme a discutir el tema. Sencillamente busqué el tema, lo pagué, lo personalicé y, finalmente, lo pusimos en producción.
La segunda vez, no fue un cliente, sino un competidor. Su lema es "nosotros no usamos plantillas". Sentí como que fuera un pecado. Digo, usar una plantilla ahorra horas, si no es que días de trabajo. El diseño web no solamente es maquetar (que es un excelente negocio, pues maquetas una vez y vendes 500 veces, y es bueno, dijera Dios), sino desplegar. Y es que las plantillas nunca, jamás, capturarán texto, ajustarán imágenes en Photoshop, subirán fuentes para web, ni nos brindarán ni el 1% de lo que hace un webmaster cualquiera. 
Destripemos la ruta desde que nos solicitan un sitio hasta su entrega, para entenderlo:

  1. El cliente tiene el deseo de "anunciarse en google". Te llama porque el primo de un amigo (este no es el experto en hemorroides, sino otro) le dijo que tú hiciste un sitio que funciona: vende, les llaman, tienen visitas diarias, etc.
  2. Le explicas al cliente que "anunciarse en google" requiere, además de pagarle a google, un sitio web, una estrategia, más allá de ser "la sección amarilla del siglo 21".
  3. El cliente no se convence, pero te dice que está bien. El primo de un amigo ese es de confianza (¡qué bueno!) y si él está de acuerdo, entonces tú estás contratado. Le dices que le mandarás una cotización, y se despiden.
  4. Le envías la cotización, no sin antes revisar cada punto que deberás contratar, subcontratar, comprar, licenciar y además, tu trabajo. Tienes que considerarlo todo: nombre de dominio (si no lleva .com el .mx, cuesta más, así que lo cobras), plantillas, tipografías, imágenes, plugins (si es que desarrollas en wordpress no son menos de 2), hosting (si el cliente quiere hacerse cargo, si no, la tarifa mensual de mantenimiento porque todo sitio requiere mantenimiento, aunque muchos lo olvidan, o les importa un pepino, al fin ya cobraron)
  5. Tu cliente recibe la cotización. Si eres profesional, le entregas la cotización en mano y pones guardia karateca: el cliente te quiere dar un bofetón por lo que le entregas, pero tu velocidad y previsión hacen que se quede con las ganas de pegarte. A cambio, te suelta lo que, en barrios más humildes que la clase media, en el DF, le llaman "la chillona":
    —Pues yo nada más pedí un sitio dónde informar a mis clientes lo que vendo.
    —Sí, ese es el costo. Si quisiera comercio electrónico, el costo incrementa.
  6. Tras no caber en su sorpresa, el cliente te regala un poco, para que no envidies que él la tiene y tú no: acepta tu presupuesto (¡yupi!). Así, inicia el proceso amor-odio a la plantilla. No sin antes:
  7. Recibir el anticipo.
  8. Tu cliente te pide que sea algo "único, original, vigoroso, colorido". Es decir, una suerte entre Disney, Las Vegas, un gimnasio y cualquier cuadro de Diego Rivera. Te hace la solicitud del diablo ("quiero una intro en flash que deje boquiabiertos a mis visitantes"), y mientras lo convences de que flash es una tecnología que algún día Dios nos hará la gracia de que desaparezca, y además hace que sus visitantes pierdan interés, pasa un día. Enhorabuena: "comienzas" a trabajar.
  9. Diseñas el sitio en Photoshop (si eres muy flojo, usarás Illustrator, si eres un verdadero máster, o GIMP+Notepad++ o, Dios Adobe así lo manda, Fireworks), y empiezas a escribir la maqueta en CSS, para poder hacer que sea compatible con las nuevas tecnologías. En Photoshop pasarás, como mínimo, un par de días, además de mandarle las revisiones a tu cliente (que piensa que solamente tienes ese proyecto, no que tienes un montón de trabajo, porque el trabajo de un webmaster nunca termina).
  10. Tras dos días, más dos días que tomó tu cliente para valorar, te pide que hagas un 100% de cambios a la plantilla. Si tienes experiencia, entenderás cómo frenarlo a tiempo. Le explicarás por qué cada elemento existe en ese sitio. Qué esperas que haga SU cliente para que LE compre. Caso contrario, vuelta al punto nueve. Yo, sigo el camino.
  11. Con la PLANTILLA autorizada y tu CSS creado, así como el XHTML (vamos, con lo mismo que habría hecho otro diseñador que se dedica exclusivamente a maquetar) listos, empiezas a escribir código PHP para permitirte integrar tu shiny brand new template (o sea, tu plantilla nuevecita de paquete sin un derrapón de mosca, color azul chiclamino) a tu CMS favorito. Si eres muy, pero muy inteligente, elegirás Wordpress. Si eres un poco menos, Joomla. Eso lo explicaré luego, pero vamos a dejar las cosas simples: te echas otros dos días en adaptar tu plantilla a tu CMS y poder empezar la segunda fase del ciclo de diseño: la integración de imágenes y contenido.
  12. Tu cliente te envía fotos, porque no quiso pagar un fotógrafo profesional (¡carajo!, con lo que cobras, es impensable que no tomes tú mismo las fotos). Las empiezas a retocar, y te llevas, como mínimo, otro día.
  13. Te envían textos. En Word. Con Comic Sans. Copias pegas todo el texto en un bloc de notas, y empiezas a corregir ortografía, gramática y redacción. Reescribes todo nuevamente. Te llevas otro día.
  14. ¿De verdad tu cliente necesita mostrar la foto de su edificio corporativo? ¿Se dedica a vender condensadores de flujo, o a los bienes raíces? Esta pregunta, como muchas otras, forman parte de los misterios de la vida. Comienzas la tercer etapa del ciclo de diseño: el despliegue del sitio.
  15. Si elegiste trabajar con un CMS, la más sabia de las decisiones, instalas un Wordpress, o un Joomla (o algo más nuevo y eficaz), y empiezas a integrar textos e imágenes. Creas una página inicial dinámica, con un slider atractivo pero ligero. Entregas la información necesaria en cada página (especialmente el teléfono y dirección de tu cliente), haces secciones, catálogos, galerías y verificas que todo funcione. Te llevas dos días.

    Si no usaste un CMS, eres un crack, porque vas a sufrir un poco (o un mucho, dependiendo de qué tan inteligente seas al usar tus CSS), y a cada página le invertirás casi una hora en crearla. Probablemente, y sobre todo si eres de la vieja escuela, creas que no es "demasiado", y que quizá con un CMS habrías tardado menos "pero no se vería como quiero". Eso habla de tu poca experiencia técnica, pues entonces no sabes que existenplugins fantásticos que permiten que controles cada aspecto de tu sitio y te ahorren horas de trabajo y hacer pruebas para ver si tus plantillas funcionan. Tú, por vago y soberbio, te llevas de tres a cinco días.

  16. Le envías a tu cliente una dirección temporal desde donde puede verificar su sitio. Esa dirección lleva tu nombre de dominio, y le explicas que el sitio quedará en su dominio una vez quede librado el pago. Esta técnica es muy útil para que no te quieran "saltar" y dejarte a medio pago con un sitio terminado. El cliente revisa su sitio, asiente, queda maravillado (ok, despertaré: te quiere cambiar todo nuevamente, pero de alguna manera le convences de por qué le conviene el sitio tal cual se lo entregas), y te libra el pago.
  17. Tan pronto recibes tu pago, contratas el dominio y el hosting. ¿Por qué uso esta técnica? Porque a tu cliente le entregas un año completo de servicio de dominio y hosting, ya que el flujo de trabajo costó:

12 días.

Una plantilla se compra en 5 minutos, mientras el proceso tan solo de desarrollar una plantilla exclusiva costó 6 días.

Todos los webmaster, TODOS, definimos tiempos de entrega "ideales". Es decir, que esperamos que nuestro cliente haga bien su trabajo porque nosotros haremos bien el nuestro. Generalmente, yo debo entregar un sitio en un plazo de dos a tres días hábiles, y mi competencia (los que "no usan" plantillas) entrega en una semana. Yo termino entregando en una semana, por la desgracia de tener que arrear a mis clientes, que pierden mucho tiempo en cada proceso de autorización, mientras que mi competencia entrega hasta en tres semanas.

¿El costo para mí? Algunas decenas de dólares. No es lo único que subcontrato, por cierto ;)

¿El costo para mi competencia? Hasta un 100% de lo que cobran al cliente. No por inexperiencia. Es por "hacer todo en casa".

Seamos claros: si queremos resultados, debemos rodearnos de quienes hacen bien su trabajo. No debemos ser egocéntricos. Por el contrario, la humildad es una virtud en el empresariado.

Yo no maqueto, no porque no sepa, sino porque no es rentable. Existen geniales diseñadores en todo el mundo que pueden hacer un gran trabajo a costos realmente bajos, mientras yo me concentro en mi negocio. Yo prefiero darle resultados a mis clientes:

  1. Un sitio visualmente atractivo, que cargue rápido, que tenga elementos de mercadotecnia para que mi cliente venda.
  2. Una estrategia definida para lograr que sus visitantes se conviertan en clientes.
  3. VISITANTES.

El mayor pecado no es "trabajar con plantillas". El mayor pecado es entregarle a un cliente un sitio que nadie visita.

Hay que tener claras las prioridades.

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