Las hojas secas y el otoño

Pisar las hojas secas en otoño tiene para mi un placer sensual.

En otoño la naturaleza se desnuda lentamente y nos muestra su espectacular y dramática belleza, se renueva y se deshace de aquello que ya no sirve. Es quitarse lo viejo, deshacerse de aquello que no sirve, que ha dejado de tener utilidad, es deshacerse de lo que ya no tiene vida.

La madre natura año con año se renueva, se reinventa y nos lo brinda en todo su esplendor, pero la vorágine de nuestras agitadas vidas, nos hace pasar desapercibido esa muda de piel.

Se me ocurre una pregunta; ¿Nosotros cada cuándo nos reinventamos, o tiramos lo que no nos sirve, lo que nos daña, lo que nos quita belleza, fuerza, vitalidad? Siendo parte de la naturaleza, al llegar el otoño, no tiramos lo que ya no nos será útil, tampoco nos renovamos, ni siquiera hacemos un alto para tener un momento de profunda reflexión en nuestra vida.

Todo lo anterior me hace pensar que el ser humano se ha desligado, de manera irreversible quizás, de los ciclos de la naturaleza, al apartarnos de ellos, surgen los conflictos internos, los lastres que cargamos y que no solo no los dejamos ir, sino que los tenemos firmemente asidos a nosotros.

En este otoño aprovecharé, como el ciclo natural, para reinventarme, rehacerme, tirar aquello, no solo que ya no me sirve, sino que también me daña, voy a aprovechar el otoño para dejar atrás pasados yerros, dejar atrás todo aquello que me impide crecer, madurar, ser mejor, pero sobre todo arrojaré lejos aquello que me impida amar de la manera que siempre he hecho, profunda e intensamente.

Pero esta vez no esperaré el invierno, como hace el otoño, para alcanzar la primavera, esta vez haré que la primavera llegue a mi ser, a mi alma mucho antes que el proceso natural de las estaciones.

Pido perdón a la naturaleza por romper el ciclo normal adelantando mi ciclo de renovación. Bienvenida la primavera a mi vida, bienvenido el amor total, sin dobleces ni mentiras.

blogroll

social