La cultura de compartir archivos

Yo vivo en Internet, casi literalmente, desde 1998. En aquellos años era imposible tener en casa un acceso rápido (lo que en aquellos años eran 2 megabits, que hoy en día sería un insulto a casi cualquier acceso "lento"), y me conectaba con un módem de 33.6 kilobits por segundo, que no era lo más rápido que existía, pero era estable y daba buenos resultados.

Sí, yo todavía conocí el sonido de un módem conectándose. Sí: yo estuve ahí cuando los webmasters se las apañaban con trucos "sucios" para subir un capítulo de una serie, o una colección de roms.

Me tocó conocer Napster. Y me tocó el escándalo de ver cómo Lars Ulrich despotricó contra dicha red, lo que fue escandaloso desde el punto de vista que Metallica se dio a conocer con mixtapes, cintas "ilegales" que incluían sus canciones. Y estuvieron muy agradecidos por ello.

Conocí Limewire, KaZaa, y por supuesto, eDonkey2000. Todos ellos eran servicios muy necesarios, sobre todo cuando querías conocer música nueva. eDonkey cerró, y dejó por entonces un sitio de Internet que amenazaba con que las descargas eran ilegales (así, sin miramientos, sin hablar de descargas de archivos open source, y sin decir que NO TODAS lo eran) y que cualquiera que entraba en ese sitio dejaba su IP guardada para que cualquier autoridad lo considerara como un delincuente.

Ví como nació y creció The Pirate Bay, y siempre pensé que tenía puesta en la frente un letrero que decía "atácame". Ví como los amenazaron, condenaron a sus creadores, cayeron, se levantaron y han repetido el ciclo bastantes veces. También ví como han sido influyentes al punto de promover la desaparición de los trackers, y cómo han sido la punta de lanza para el desarrollo de los vínculos "magnet", que suponen la desaparición completa de los archivos torrent y sus trackers, tratando de encontrar el punto de quiebra entre lo legal y lo ilegal.

Sí, estuve presente cuando YouSendIt era la "plataforma pirata", luego Rapidshare, luego Megaupload, luego más de 100 sitios que competían entre sí, y al final, después de la caída del Halcón Negro que representó Megaupload, todos corrieron por sus vidas. O casi todos.

La cultura de compartir archivos comenzó antes de todo eso, cuando para conseguir un archivo tenías que conectarte a una BBS que alojaba los archivos. Por entonces las grandes BBS piratas tenían 16 GB de contenido y era increíble. Como las cuentas telefónicas por usar números fuera del país.

La cultura de compartir archivos es algo que nació y no parece tener ganas de morir. Hoy en día, gracias al hambre de poder de la Industria de "los derechos de autor" (donde ninguno es autor), se potenció el fenómeno y no tiene fin aparente. Los torrents, sobretodo, han llegado a un punto de explosión inesperado. Y sinceramente, espero que sigan así.

Hoy, The pirate bay es también un medio de promoción para nuevas bandas. Mega, el nuevo servicio de Kim Dotcom (el fundador de Megaupload) será un dolor de cabeza que inicia el 19 de enero para la Industria.

Y prometo seguir presente.

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