La alienación en tiempos de la estupidez generalizada

Hoy voy a escribir de un tema quisquilloso para algunos de nosotros, en esta actualidad, en esta posmodernidad llena de vacíos intelectuales  y por vacíos me refiero al gran consumismo de porquería que suscitan principalmente en las redes sociales, se está generando un cambio en la manera que se utiliza el internet, esa cosmonave que nos guía y comunica de maneras cuasi infinitas.

Aclaro esto no es generalizando a todo mundo; así como se ha convertido en la herramienta más importante creo yo, en la actualidad para consumir información valiosa, también está la contraparte, aquella que genera más vacíos existenciales o la auto afirmación momentánea de pertenencia.

¿Pertenencia a qué? Cada quien busca su manera de encajar en este gran rompecabezas que es el mundo, así se tenga que alienar con tal de encajar en el “populus” esa enorme horda que nos consume y nos hace participante de su juego colectivo.

Bueno, no precisamente quiero referirme a la hermosa madre nodriza llamada internet a la cual muchos tienen como su pilar sagrado, sino a los miles de legionarios que intentan pertenecer a los “ejércitos de las nuevas conciencias” Y sí, así de jodidos ya estamos como para que estas “nuevas conciencias” o “Líderes de opinión” de las nuevas generaciones, llámeseles como quieran, YOUTUBER, TUITSTARS, VINERS, TROLLS etc.

Son los nuevos modelos a seguir de las nuevas generaciones que viven a través de una pantalla brillante y radiante casi las veinticuatro horas del día, donde a estos “profetas” se les ha enaltecido al grado en ocasiones incomprendidas y donde su palabra es la palabra del beibi yisus reencarnado.

Poco a poco nos hemos alienado en este afán de pertenencia social, no sé si el alienado sea yo por no querer entrar a un modelo “socialmente aceptado” donde prefiero discrepar de todo o los demás sean los alienados por seguir la corriente como si fuese un río, lo único de que me he dado cuenta es que la estupidez generalizada cada día es mayor, se prefiere consumir contenidos momentáneos a buscar algo más de profundidad, se habla y se discute y se mofa del “meme” más reciente que tiene una caducidad etérea y momentánea.

Estoy consciente de que nadie tiene la verdad absoluta de las cosas, mucho menos yo, que sigo en el camino en busca de verdad y conocimiento, tal vez es ese momento en el que digo que el alienado soy yo, cada vez encuentro menos cosas y personas interesantes con las cuales socializar, todas me parecen ajenas y extrañas para mantener una conversación, esto puede llegar a ser frustrante, pero su manera de ver las cosas y de socializar por medio de sus “alter ego” a través de enorme monstruo que son las redes sociales, cada vez veo más desencanto y falta de honestidad; si ya sé, por algo son alter ego y por eso son redes sociales, pero se ha perdido creo yo la honestidad y la pureza con la cual se transmitían las ideas hace un par de años.

Lo que veo ahora es el desencanto de transmitir la estupidez generalizada, no soy de ideas victorianas, ni tradicionalista, ni puritanas, pero observo que ahora entre más prosaico, coprofílico y con una elevada carga sexual hacía lo vulgar, al estereotipo de tratar a la mujer como mero objeto y viceversa al hombre como objeto sexual por el simple hecho de que esto es “divertido” ¿De dónde carajos le ven lo divertido?

Pero en la propia podredumbre humana existencial este tipo de situaciones les dan sentido de pertenencia a un ente entre miles de entes igualmente de estúpidos generalizados.

Tal vez por eso que trato de averiguar si el alienado soy yo o es el populus en su vorágine arrollador que arrasa con lo que se encuentra a su paso y aclaro que no estoy generalizando, aún se encuentran personas que vale la pena ser leídas, conocidas por su suspicacia e inteligencia, pero cada vez son los menos, la estupidez generalizada cada día gana terreno en todos los aspectos de la sociedad.

Se me viene el ejemplo del libro y película “Er Ist Wieder Da” (Ha vuelto) donde el personaje central de la historia es Adolf Hitler y lo que este se encuentra en una Alemania en la que al parecer su trágico pasado histórico se ha olvidado, donde la derrota de la segunda guerra mundial, las millones de pérdidas humanas y materiales, la estigmatización de ser un pueblo xenófobo y anti semitista aún persiste, se encuentra con una Alemania retratada con una realidad que incomoda y como a lo largo del libro y de la película, Hitler va pasando de ser un grotesco personaje a alguien “socialmente aceptado” y bien visto, donde toca cada una de las fibras sensibles de una sociedad trastocada y afectada en su desempeño diario, ahí es donde se me viene a la mente ¿Quién aliena a quién? ¿Hitler con su personalidad y discurso? ¿O la sociedad que vive en una estupidez generalizada?

Y uno de los ejemplos de esta película es la influencia de las redes sociales, donde un tuit, un comentario de un youtuber genera una escalada de aceptación hacía uno de los personajes más carismáticos y repudiados que ha dado la historia, esto en mi opinión, el concepto del libro y de la película se me hizo totalmente transgresora y que te llena los pulmones de risas porque es socialmente incomoda; pero creo yo que refuerza mi punto donde la estupidez generalizada hace que se acepten y se hagan cosas con tal del sentido de pertenencia.

Es por eso que seguiré con mi búsqueda de si la alienación es por parte mía que lo más probable es que sea así, pero es mejor ser alienado a tener el sentido o pertenecer a una sociedad cada vez más vacía y estúpida en su afán descontrolado del sentido de pertenencia a un grupo, no lo sé, el tiempo solo develara quien gana en esta batalla de la alienación es tiempos de la estupidez generalizada.

Alfonso Casarrubias.

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