Internet: héroe, y villano, de la cultura

Desde hace algunos años, Internet ha llegado a cada vez más y más usuarios. La educación se está basando en herramientas inconcebibles hace 12 años, y tenemos cada día más y más tele educadores y tele estudiantes, sin importar si se trata de educación oficializada o extracurricular.

También es innegable que herramientas como Enciclopedias tradicionales, e inclusive las precursuoras de la actual Wikipedia, las enciclopedias virtuales Encarta y Británica, han quedado en el olvido, debido sobre todo a su evidente falta de modernidad y también a que sus creadores no supieron adaptar su formato a las necesidades -y avances- de la tecnología sin centralizar de Internet.

Supongo que el ánimo inicial de los precursores de la red pública habrá sido superado por mucho. Y también, tristemente, derivó en un pésimo resultado, que esencialmente quedó minado por la incultura que vemos hoy en la Red de redes.

Encontramos el fenómeno de las clases de usuarios, que van de lo exquisito a lo aterradoramente impresentable. Pero más allá de dicho fenómeno, preocupa que los usuarios cada día más se despreocupan por las formalidades de la lengua, y se hacen más inútiles, pues no buscan la respuesta a sus preguntas, sino que exigen cada día más en una red que permite un diálogo, una solución expedita y simple.

El vicio que padecen estos usuarios -una inmensa mayoría-, es muestra de una caduca manera de ver el mundo. Está basada en la ley del menor esfuerzo, y aunque en la práctica de producción y vida diaria así debemos manejar nuestros procesos, es increíble que nadie, o muy pocos, busquen la forma de resolver por sí mismos sus problemas.

El peor de los escenarios es el que vemos en los "sitios de intercambio". Este tipo de sitios ofrecen descargas, algunas veces legales, otras ilegales, y casi siempre son el caldo de cultivo de la huevonada. Eso, dicho con todo respeto. La gente llega a pedir las cosas hechas.

Recuerdo una vez que entré a un sitio donde explicaban para qué servía el software Inkscape (una maravilla, luego le dedicaré un post), y entre las respuestas al hilo (era un foro de discusión) pedían el diseño de un logo de una escuela de Dios-sabrá-donde. No, no es mi imaginación ni exagero. Así fue.

Hoy me topé (haciendo una búsqueda un tanto mañosa) con un sitio dedicado a "compartir" programas de bordado, y entre otras linduras encontré que, en la descarga de un programa, alguien pedía un pack de diseños. De ser posible con tales o cuales características.

La conchudez de la gente me da mucho coraje, igual por mi propia conchudez o porque no puedo tenerla, quién sabe. Pero el grado de cinismo que alcanzan es realmente demasiado.

Sí, soy intolerante. Pero hay gente que no merece perdón.

Ya para cerrar y no salirme tanto del tema, diré que antes de Internet, estoy seguro que esta gente era la que pedía la tarea para copiarla. Yo vendía la mía. Y lo sigo haciendo. Y es que generalmente es la mejor forma de quitarse tan profana gente de encima: les da asco esforzarse al igual que pagar.

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