Fusil: Cuatro leyes de la vida

En el español mexicano coloquial (un idioma que me acabo de inventar su definición, pero eso no significa que no exista), un "fusil" es un "plagio", o al menos un "trabajo derivado" de otro que, a base de sinónimos, uso de sintaxis, y otras artimañas ¿literarias? se publica, republica o algo así.

Me voy a "fusilar" un texto que me encontré en Facebook, que es bastante bueno, llamado "Las cuatro leyes de la vida". Espero lo disfruten y no me vituperen demasiado.


Se dice que en la India existen estas 4 leyes para la vida, que dicen:

"La persona que llega es la persona correcta", es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa, hubiera sucedido tal otra". Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección. Todas y cada una de las situaciones que suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

"Cualquier momento en que comiences, es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

"Cuando algo termina, termina". Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.


En lo personal, de últimos tiempos y por distintas circunstancias (algunas buenas, otras no tanto), me ha tocado vivir de cerca las cuatro leyes de "pe" a "pa".

A mí no me va eso de pensar en "el destino". No creo en la predestinación, aunque a veces debo rendirme ante el hecho que de todo lo que vivo, mil "casualidades" no pueden ser coincidencia pura y dura. Así, cuando leí las cuatro leyes, me puse a pelear 5 minutos con mi consciencia que me dice que no, que las cosas suceden por tres causas: porque lo hicimos bien, porque lo hicimos mal, o porque alguien más lo hizo, pero no por "casualidad". Sin embargo, cuando el camino se nos abre para lograr los objetivos, y sobre todo cuando "coinciden" varios eventos que son responsabilidad ajena, y producen el resultado esperado, yo no puedo más que quedarme callado y decir "anda, vete".

Las segunda y cuarta leyes son una joya. Si las conjugamos, podemos vivir nuestra vida con más armonía y limitar los duelos a lo realmente saludable. Aprendemos que "nada es para siempre", aunque sean mil o dos mil años de duración. Ni siquiera "toda la vida" es para siempre.

O dicho en palabras de Lewis Carroll:

"—¿Cuánto tiempo es para siempre?

—A veces, solo un segundo.".
Diálogo entre Alicia y el Conejo, en Alicia en el País de las Marvillas.

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