En la vida, todo son prioridades.

Espero que el título del post sea lo suficientemente explicativo. En la vida, en la economía, en los negocios, todo son prioridades.

Algunas empresas, por ejemplo, más allá de ver solo los ingresos y beneficios, también puede tener una prioridad más alta, como podría ser la expansión, el crecimiento o un mejor desarrollo de sus productos y servicios. Por lo mismo, invertirá determinadas cantidades de dinero a tal o cual proyecto, aunque a veces los consumidores y hasta muchos de los empleados no lo entiendan o entendamos en un principio.

Lo mismo pasa con las familias en general. Algunas familias viven por el hedonismo puro y duro. Si no encuentran el placer de vivir en cada cosa que hacen, no están a gusto. Estas familias tienen la tendencia a gastar muchísimo en entretenimiento de todas las clases, a costa inclusive de su propio bienestar a futuro.

Otros viven literalmente para y por el dinero. Por increíble que parezca, o plausible para algunos de ustedes porque han visto los casos, hay familias, sobre todo jefes de familia, que solo viven para guardar y generar la mayor cantidad de dinero posible, a costa de la diversión y entretenimiento.

Pareciera ser entonces que el justo medio debería ser suficiente, y aunque es así, la verdad es que, al menos en México y según mi experiencia, no tenemos una cultura financiera, y quienes la tienen (o tenemos, a saber), somos tachados de tacaños porque tenemos patrones de conducta muy diferentes a la sociedad en general.

Dispendio es una palabra muy fuerte. En sí mismo, es el gasto innecesario. El mexicano promedio dilapida su dinero, no porque no quiera administrarse (aunque querer es poder), sino porque tiene tan arraigados patrones de comportamiento erróneos, como que un buen amigo dispara las chelas, por ejemplo. Este y otro tipos de patrones mentales son los que mantienen a nuestra sociedad bien enterrada en el consumismo, en el dispendio y en varias clases de pobreza.

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Lo peor que veo en estos días es que la gente se queja de su empleo, porque está pagado de manera miserable; porque no les alcanza el dinero para nada y situaciones muy relacionadas al dinero. Cuando les preguntas por sus hábitos de consumo, y después que les haces ver que ellos son la principal raíz del problema, generalmente te regalan una mirada fulminante, y te dicen "¿quién diablos te crees para opinar?".

La frase que más me gusta cuando se defienden es "pues así se ha hecho aquí toda la vida". Me gusta porque me recuerda que nunca he tomado las mismas decisiones que en años anteriores. Afortunadamente, comprendí -claro está que después de muchísimos dolores de cabeza- que si algo está funcionando mal (o no está funcionando en lo absoluto), se debe hacer un cambio, la mayor parte de las veces, radical.

Francamente, espero que tengan la oportunidad de analizar sus prioridades. ¿Desean un mejor estilo de vida? ¿O prefieren tener el mismo estilo de vida que tienen a costa de su estabilidad económica? Recuerden, sea cual sea su principal prioridad, que uno no puede administrar millones si no es capaz de administrar prudentemente 50 pesos. Si 50 pesos para ustedes les suena a un cafecito de Starbucks, creo que su futuro luce un tanto... infernal.

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