El trastorno obsesivo conductual o ¿Realmente podemos confiar en las personas?

Hoy voy a hablar de la confianza, sí eso que nos hace preguntarnos  ¿que tanto debemos confiar en otras personas? Esa ha sido la interrogante de la humanidad durante siglos; sabemos perfectamente y escuchamos y leemos que la confianza es un, como podríamos decirlo, un bien intangible, es una percepción que referimos hacía las demás personas. Pero la verdadera interrogante seria ¿Realmente debemos confiar en las personas? ¿Es necesario que confié? Obvio esa duda siempre está y estará, ya que no hay certeza al cien por ciento que alguien traicione esa “confianza” además de donde surge o que significa la palabra confianza, averigüémoslo. Según el diccionario nos dice: “Confianza.-  Impresión u opinión firme que se tiene de que una persona o cosa será o se desarrollará según las expectativas que se tenían de ella, por buena fe o intuición más que por pruebas materiales de ello” Como podemos ver en el significado de la palabra, todo se resume a una percepción; sí a esa percepción que decidimos tener hacía otras gentes o cosas, es darle sentido a la incertidumbre, miedo o la no comprensión total de lo que sucede a nuestro alrededor.

Pero que tanto debemos aceptar la “confianza” en nuestras vidas, obvio lo digo porque es algo totalmente subjetivo, es como la piedra filosofal del actuar humano y no, no lo digo por el acto cognitivo que muchos de nosotros tenemos en nuestra vida diaria, en el cual nos enfrentamos a nosotros mismos y nos empoderamos con aquello que llamamos “darnos confianza” No, de eso no trata, sino de la confianza que se confiere hacía otras personas, de la cual muchas veces dejamos de lado nuestros instintos más básicos y rudimentarios, para entablar una relación social en cualquier nivel de nuestras vida. Qué tanto debemos permitir o abrir de nosotros hacía los demás, porque seamos honestos; la información es poder y si tú tienes información valiosa de otra persona, va llegar el momento en que vas a utilizarla y quien diga que no es el mentiroso e hipócrita más grande de este país.

Y no, tampoco estoy satanizando a nadie, ni pregonando que todos sean herméticos en cuanto a su diario convivir, pero es que es cierto. Ya sé que a muchos les sacará ronchas y prurito lo que están leyendo, pero es algo totalmente tácito, los datos que damos día a día a las personas con las cuales nos desenvolvemos, desarrollamos y convivimos tienen un mar de información nuetra, la cual muchas veces es delicada o comprometedora. De ahí surge la pregunta ¿Realmente debemos o podemos confiar en las personas? Porque en los hechos y en la historia está comprobado, que entre más información se tenga de una persona más susceptible es de recibir un ataque, tal vez no sea frontal y directo, sino entre las sombras y donde la “mano invisible” de quien orquesto el ataque no se ve realmente. Si dirán que son teorías conspiracionales de mi parte o que he visto mucho House of Cards, pero los invito a que hagan  un examen de reflexión y honestidad y se digan hacía sus adentros, obvio apelando a lo que aquí cuestiono, para que no lo explayen con un tercero y lo que se respondan quede completamente con ustedes. ¿Digan cuantos de ustedes no han utilizado información que les confieren familiares, amigos, pareja, compañeros de trabajo para obtener un beneficio propio? Yo pensaría que más del 60 % de los que están leyendo estás líneas; porque la verdad mis muchachitos el ser humano es ambicioso y corrupto para obtener el mayor beneficio propio, es por tal motivo que la frase “La información es poder” para mí, en mi persona es totalmente cierta y valida; Por qué digo esto, por la sencilla razón que he visto y vivido que mucha de la información que he “confiado” a través de mi vida, ha sido abofeteada y escupida hacía mi persona, y esto lo hablo exclusivamente por mí. Muchos dirán “Pues con quien te relacionas, con quien convives” pero no sé ustedes, pero creo que la mayoría ha sufrido de esa “fuga de información” y se han visto afectados más de una vez

Es por eso que esta vez me cuestiono que tanto se debe confiar en alguien y aclaro no lo digo de la forma sociópata en la cual nunca más en la vida confiaré en una persona, pero si me he puesto a analizar por qué lo hacemos, como muchas veces lo he dicho somos series sociales, que tratamos de encajar en un modelo ya bien establecido de relaciones humanas y de patrones de conducta, el hecho de querer congeniar o de fraternizar con nuestros semejantes nos conduce a un estado de confianza, aunque dejemos de lado nuestro instinto de supervivencia y que nos dicta que no lo hagamos, pero ahí vamos a aventarnos como el borras y confiamos en los demás. Pero  bueno eso ya será material de análisis para otros escritos, como siempre y de cada una las columnas que escribo regularmente son inquietudes de mi mente, de lo que la rodea y juega a través de las palabras para tratar de dar un significado a lo que atraviesa por mi cabeza en esos momentos.

Alfonso Casarrubias

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