El déjá vu caleidoscópico de las relaciones personales.

Esta vez voy a escribir de un tema diferente al anterior, si como cada vez que escribo. Este espacio se creó para plasmar lo que anda rondando en mi cabeza, ahora toca hablar de los déjá vu caleidoscópicos de las relaciones interpersonales. Comencemos por explicar de manera general el concepto déjá vu para quien no lo tenga presente o claro. Déjá vu “se denomina la experiencia de sentir que ya hemos sido testigos o experimentado previamente una situación nueva.”

¿A qué viene esto del déjá vu? Pues lo diré de una manera muy coloquial y fácil de entender a los lectores, simplemente porque aquí el termino déjá vu lo estoy aplicando a las relaciones personales que experimentamos a lo largo de la nuestra vida y se preguntaran ¿Por qué déjá vu? Pues sencillo, porque aunque iniciemos o conozcamos nuevas personas en nuestra vidas hay un patrón de comportamiento alojado en nuestro cerebro que nos hace repetir las mismas tendencias conductuales y hay ocasiones en las cuales al entablar una nueva relación interpersonal, con una nueva persona distinta, sentimos en algunos momentos que ya hemos vivido eso en alguna ocasión de nuestra vida y no es otra cosa que nuestro cerebro nos está haciendo una jugarreta ya que nuestro patrón de comportamiento social siempre es el mismo al ser animales sociales siempre seguimos la misma conducta ya que es lo que nos funciona para convivir en sociedad, pareja, familia, amigos, etc.

¿Y lo de caleidoscópico? Se preguntaran porque diablos se me ocurre decir que caleidoscópico, pues por una sencilla razón, que es múltiple y cambiante, como todo ente social, como toda relación personal, como cada sociedad, como cada momento de nuestras vidas y si a eso le aunamos el fenómeno déjá vu, pues nuestras relaciones personales si de por si son complejas en la mayoría de los casos ya que se trata de dos personalidades y maneras de pensar distintas en donde la compatibilidad se vuelve un fenómeno totalmente caleidoscópico, donde las formas y figuras que se dan a cada paso de las relaciones personales que tenemos en cada momento de nuestro día y nuestra vida no se encuentran fijas, sino que van cambiando de color, de forma y de siluetas formadas por el caleidoscopio llamado  vida.

Por qué no me van a dejar mentir que cada uno ha experimentado y vivido cualquiera de los dos fenómenos o en ocasiones ambas, en esta ocasión hablaré de ambos casos que es una situación aún más compleja en nuestras maneras de relacionarnos con las demás personas que nos rodean a lo largo de nuestra vida, no sé, tal vez hablando de una manera muy personal se nos hace muy complicado entender y comprender a nuestro interlocutor y hablo de todos, ya sea familia, amigos, pareja, compañeros de trabajo y escuela o gente en general. Y sumándole el efecto del déjá vu donde al conocer a alguien sientes que eso ya lo viviste, donde crees por un momento que puede ser “una señal divina” o una “premonición” o cualquiera de esas cosas en las que llega a creer la gente con tal de darle un “significado” a algo que no comprende; sin embargo la realidad es otra, como lo trate de explicar párrafos más arriba el ser humano es un ser de costumbres y de hábitos difíciles de erradicar, por eso al pasar por un supuesto déjá vu, en realidad nuestro cerebro nos está mandando la señal de que es una conducta repetitiva aunque no la notemos por nunca estar al pendiente de nuestro entorno y sumémosle el fenómeno caleidoscópico al conocer  a esa nueva persona se vuelve aún más complejo el llevar a cabo una relación interpersonal, ya que como dije antes es múltiple y cambiante.

El ser humano le cuesta adecuarse a los constantes cambios y formas que se dan a lo largo de su vida pero es adaptable, ya que se trata de un fenómeno físico hablemos de adaptarse a un nuevo trabajo, escuela, casa, ciudad, etc. Pero adaptarse al caleidoscopio emocional de las personas es lo más complejo de entender si es que se trata de entender aunque no sirve de nada tratar de entenderlo porque no hay manera de entenderlo ¿si me expliqué o me regreso? Lo que estoy tratando de decir es que, al entablar una relación personal con una persona te enfrentas a los constantes cambios que ambos sufren, por la sencilla razón de que son personalidades diferentes, pueden compartir los mismos gustos o tener una gran empatía o atracción hacía la otra persona, pero la verdad es que ambos sufren cambios constantes y estoy hablando de cambios, químicos, físicos y biológicos ya que nuestra naturaleza es así y tratar de empatar eso, nos resulta de una manera muy complicada.

No les ha sucedido que van por la calle, digamos que con su pareja, caminando y al pasar por un parque, un restaurante, cierta calle, al ver unos árboles, un crepúsculo o cualquier situación dicen “esto ya lo viví” Y ohhh en ese momento se desata un terremoto de emociones ya que la pareja en cuestión se siente aludida o aludido ya que su mecanismo de defensa o en este caso su caleidoscopio emocional que cuestiona ese “déjá vu” al discutir que has estado en esos lugares o has vivido esas experiencias con otra u otras personas que no son precisamente la pareja en turno, es donde ese déjá vu caleidoscópico o jugarreta de tu cerebro te hace la mala pasada ya que ahora tienes que lidiar con ese maremoto de sensaciones y emociones que van surgiendo al momento y que es incontrolable e incontenible y que al girar y girar ese caleidoscopio emocional te llega a arrastrar con la misma intensidad que te arrastra una ola embravecida y de ese pequeño “déjá vu caleidoscópico”  se desata la furia como la desato Dios en Sodoma y Gomorra. Porque al no poder dar una respuesta lógica a eso “que acabas de vivir y de sentir” y al estar en “conflicto” con tu interlocutora o interlocutor, según sea el caso, la relación personal entra en un momento ríspido, como cuando dos engranes no están debidamente aceitados y crean una fricción y sacan chispas y comienza a generar un mal funcionamiento de una máquina, así pasa con las relaciones personales, si se deja que por esos “momentos de percepción extrasensorial” que decimos que son los déjá vu, puede terminar en la descompostura de esa máquina, que es el quebrantamiento de los lazos afectivos o amorosos, o laborales o familiares de cualquier relación interpersonal en nuestra vida.

Sé que es difícil identificar cuando se nos puede llegar a presentar un “déjá vu” ya que es algo que no se controla conscientemente, sino que proviene de nuestra parte más profunda de nuestro cerebro o de nuestra memoria de largo plazo, pero si es importante tratar de identificar el fenómeno “caleidoscópico” en nuestras relaciones personales, ya que tendremos una manera de como intentar controlar una situación o situaciones a la cual no estamos preparados para enfrentar. Sé que lidiar con sentimientos y emociones no es nada sencillo y si todo complejo, ya que no hay manera “racional” al momento de cómo entender y comprender lo que se siente, porque eso es valga la redundancia, un sentimiento y eso surge desde nuestro cerebro más primitivo desencadenando una reacción en cadena por todo nuestro cuerpo y mente siendo incapaces de controlar lo que sentimos. He ahí el meollo del asunto de las complicaciones de las relaciones personales; porque en muchas ocasiones no sabemos ni porque está molesta, enojada, triste, feliz, eufórica, violenta, etc. La gente con nosotros, debido a ese caleidoscopio emocional que todo ser humano lleva dentro y quien diga que no, que se sabe controlar o no pasa por eso, es el mayor mentiroso del mundo y no sabe aceptar sus sentimientos, pero ese es tema para otro escrito. Aquí trate de hablar de los que son los “déjá vu caleidoscópicos en las relaciones personales” y como su complejo accionar nos ponen en situaciones difíciles con las personas que congeniamos y nos relacionamos día a día.

Alfonso Casarrubias

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