Demonios vs Demonios O las chaquetas mentales de cada uno.

Esta vez vamos a hablar de un tema un tanto escabroso para muchos de nosotros o tal vez no y ya se ha superado; si es así; te felicito pero este no es el caso. Hoy hablaré de los “demonios” como se les ha bautizado de una manera coloquial a los problemas, estado de ánimo, manías, trastornos, psicosis y todo lo que tenga que ver con la alteración de nuestra conducta cotidiana hacía nuestros semejantes.

Comencemos hablando de lo difícil que es lidiar con nuestras actividades cotidianas donde el estrés es parte de nuestro día a día, el ritmo vertiginoso de vida que llevamos para los que vivimos en esta urbe o en cualquier otra ciudad grande nos consume una gran cantidad de energía- tiempo para desenvolvernos como entes sociales. Y si a eso le sumamos los “demonios” que cada uno de nosotros carga a cuestas la situación se complica aún más. ¿Por qué? Porque en la mayoría de las ocasiones nos imposibilita el relacionarnos de manera normal con otras personas, ya que cada uno de nosotros no sabe lidiar con lo que pasa por nuestras mentes, y no hablo precisamente de una condición médica, sino, en una manera general.

Sabemos que es una frase muy común cuando escuchamos “Mis demonios no sé cómo sobrellevarlos” Les ponemos ese mote ya que en la mayoría de los casos no sabemos identificar lo que nos sucede, solo que traemos un revoltijo en nuestros adentros, que puede ser desde una simple molestia que se lleva arrastrando hasta un padecimiento como la bipolaridad o la esquizofrenia, eso depende de cada uno.

Ahora me causa mucha gracia el que le llamen “mis demonios” ya que trivializan algo que debe ser atendido en todos los aspectos, ya que puede llegar a consecuencias catastróficas en algunos casos, pero no vamos a ir hasta esos extremos, sino que lo hablaremos de la manera de relacionarnos en nuestra cotidianeidad.

Al estar con los seres que nos rodean, llámese familia, amigos, pareja, compañeros de escuela o trabajo hay ocasiones en las que no “estamos de humor” y respondemos de una manera agresiva, ahí es donde viene la justificación estúpida hacía los demás diciendo “es que no se lidiar con mis demonios y respondo de esta manera” y los podemos etiquetar de una y mil maneras, puedes ser de una manera pasivo-agresiva, autodestrucción, ansiedad, depresión (depende el grado) bipolaridad, ira y etc. Sí, cada uno conlleva en su ser sus tan mentados demonios, el punto de fricción es cuando chocan con los de nuestro interlocutor (a) ya que cada quien tiene que lidiar con sus propios problemas de todo tipo y que son parte de la naturaleza humana; cuando se llega a esta instancia es cuando comienza el roce, la lucha, la disputa y las peleas, ya que como individuos cada uno tiene una personalidad que es característica propia de cada persona.

Vemos estas actitudes diariamente, hay quienes las disimulan o esconden y hay quienes las sacan abiertamente y es cuando por parte de los seres que nos rodean comienza a haber una “etiqueta” un desplazamiento social, ya que es más fácil juzgar al de a lado que a nosotros mismos. Sin ver que cada uno carga con sus propios “demonios” pero es un tanto más sencillo tolerarlos y convivir con ellos que erradicarlos. Cuantas veces no hemos visto una conducta de rechazo hacía las personas solamente porque no comprenden o entienden lo que sucede o pasa por su cabeza, no voy a decir que es en general, como dije anteriormente, eso depende del proceso personal por el que pasa cada uno. O cuando convives con una pareja (llámese novia (o) esposa (o) o amante). Donde la convivencia estrecha hace que por momentos surja la rispidez, las peleas, la confrontación ya que la carga psicológica y emocional que cada uno lleva consigo no se empata con el sentir de la otra persona, es cuando surgen estos "demonios" desde el mismísimo  hades para que se vuelva un colosal enfrentamiento de titanes. Como sabemos las relaciones personales no son nada fáciles y si le sumamos nuestros “demonios” a la convivencia natural entre dos personas, pues se llegan a complicar más las cosas, ningún ser humano esta exento de ser susceptible a padecer de este tipo de trastornos; sí trastornos del comportamiento natural del ser humano. Todo ser humano lleva una carga consigo por hechos o sucesos que han sucedido a través de su vida y que se van alojando en lo más profundo de su psique, en algunas ocasiones llega a ser imperceptible a simple vista, pero que si le escarbamos un poco llegamos a descubrirlos; de allí se acuña la frase “Nunca llegas a conocer a una persona completamente” ya que en nuestro interior viven de manera latente estos “demonios” que nunca nos hemos atrevido a exorcizar ya sea por desconocimiento o miedo de tener un encontronazo con nosotros mismo y ver una realidad que tal vez nunca hemos querido enfrentar.

Pongo el ejemplo de la pareja ya que es la situación más común donde el enfrentamiento “demonios vs demonios” es más común, ya que con la familia es mucho más aceptable conllevar este tipo de situaciones ya que vives con esas personas llamada familia desde el momento de tu nacimiento y la aceptación es fácil y fluida. Con los amigos es otro tema, aunque haya un acercamiento muy estrecho en la relación siempre se está al margen de estos “demonios” porque al no aguantarlos en un momento dado, prefieren no involucrarse y sellarse herméticamente siendo esto una doble moral, porque se está o no se está. Ya que para los amigos es fastidioso y aburrido lidiar con los demonios de una persona cuando no pueden lidiar con los suyos, se vuelve un efecto de espejo, ya que por cultura social “los amigos” están para uno pero de una manera divertida, no digo que sean superficiales, porque si se ayudan se apoyan se mantienen juntos pero siempre tomando una distancia en cuanto a la complejidad emocional de cada uno, sino que no les gusta verse reflejado en la problemática personalidad del amigo en cuestión.

Como seres humanos tendemos a encerramos en nuestro propio mundo, en nuestra caja de seguridad, donde nada puede lastimarnos y donde escondemos rasgos de nuestra personalidad que ha sido vulnerados y lastimados, pero he ahí la belleza de la complejidad humana, cuando más a salvo nos sentimos es cuando más vulnerables somos, aquellas (os) que se muestran fuertes, imbatibles, de carácter reacio, son las personas más sensibles y vulnerables, ya que sus propios “demonios” han creado un caparazón como propio instinto de supervivencia alejando a todo aquel que amenaza su propia “estabilidad” es cuando la conducta comienza a cambiar, va alejando y alejándose paso a paso ya que no quiere volver ser vulnerado.

Estoy hablando en general y sin un caso en particular, solo digo, que como personas, todos lidiamos a diario con estos “demonios” que contenemos en nuestros adentros; yo no soy la excepción a la regla. Yo siempre he dicho que soy de trato de difícil y complicado, suelo ser en ocasiones no tan digerible para las personas que me rodean haciendo muy complicada la manera de relacionarme. Estos “demonios” como los he nombrado hoy aquí han costado a lo largo de mi vida el ir perdiendo amigos y parejas y no voy a mentir el proceso de exorcizarlos no ha sido fácil hasta el momento, pero se ha avanzado ya que en lugar de seguir llamándolos “demonios” ya puedo ponerles un calificativo y nombrarlos por lo que son, pero ese fue tema de otro escrito en este me enfoco en la conflictiva relación entre las personas debido a que cada uno carga con estos tan mentados “demonios” tal vez lo que haga falta es que cada uno haga un examen a conciencia del punto en el que se encuentra parado y corregir aquejo que le aqueja para poder relacionarse con las demás personas, repito todos absolutamente todos acarreamos una carga emocional y no es exclusiva de unos cuantos. Pero ya habrá ocasión para profundizar más en este tema, hoy escribo de algo que me ha venido rondando en la cabeza, ya que te hace pensar en ocasiones “¿soy yo el que esta mal?” “¿soy yo el que aleja a las personas?” y la respuesta que encontré es que NO, yo solamente acepto la responsabilidad que me toca, pero cargar con los “demonios” de los demás es algo que ni me corresponde ni me compete, la percepción que cada persona tenga hacia otra persona es responsabilidad enteramente de esa persona, como dije anteriormente, estos “demonios” se convierten en el efecto espejo donde se reflejan los miedos de la otra persona, se convierte en un duelo de “Demonios vs Demonios”

Alfonso Casarrubias Pérez

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