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Un día en el pesero

Martes, 6 de Octubre de 2009

Se me había hecho un poco tarde para ir a la escuela, las calles estaban repletas de vehículos que iban en todas direcciones sin ningún destino aparente, o al menos un destino fuera de lo común, las madres con sus hijos quitándoles la mancha de chocolate en la boca, los taxistas aprovechando los altos para recoger pasaje, y uno que otro distraído que no sabía a dónde dirigirse. Justo estaba en la parada del pesero, que usualmente no tarda más de 5 minutos en pasar, sin embargo hoy se tardó 7 minutos más de lo normal, cosa que podía desesperar  a cualquiera con un poco de prisa un lunes a las 7 de la mañana.

 Por fin llegó, y el conductor (que es lo primero que uno ve cuando sube al camión) tenía cara de pocos amigos y con una prisa peor que la de sus pasajeros. El transporte iba medio vacío, situación inusual en un pesero a esa hora, el conductor tomó mi dinero con mala gana y me reiteró que me subiera rápido a pesar de la poca gente que había. Una vez que tomé mi lugar tuve que también tomar el tubo de metal que está enfrente de mi asiento para seguridad mía. El tipo manejaba como loco, zigzagueando los carros como si fuera un video juego de grand thief auto, las mentadas de madre y los sonidos del claxon no se hicieron esperar, se escuchaban por todos lados y pareciera que el conductor estaba sordo, los primeros 3 semáforos se los pasó no importando que estuvieran en rojo, la gente a mi alrededor ya se estaba preocupando, yo por el otro lado parecía que valía la pena el riesgo mientras llegará temprano a mi destino.

 A partir del 4 semáforo, la tensión dentro del vehículo no se hizo esperar. De mi lado derecho se encontraba una señora ya grande con dos niños con uniforme azul cielo que parecía iban a ser los abanderados de su escuela, enfrente de mí se encontraba un señor trajeado con el ceño fruncido y apretando su maletín como si fuera a salirse de la ventana, atrás de mi iban dos muchachos de aproximadamente 15 años y diciendo pendejada y media, mientras que otras dos señoras se encontraban justo atrás del asiento del conductor, a partir de los siguientes 10 minutos las cosas se pusieron cada vez más estresantes, el conductor iba esquivando los carros, uno tras otro sin importarle la seguridad de sus pasajeros y mucho menos de la de los demás conductores, incluso ya empezaban a decirle tanto las señoras que estaban atrás de él así como la que venía con sus dos hijos que le bajara la velocidad. Todo pasaba en momentos fugaces en donde por un lado uno piensa que es muy peligroso subirse a un servicio público con choferes enfermos y que no tienen razón para conducir así, y por el otro lado uno se pregunta dónde hay una patrulla cuando se necesita.

Faltaban 5 cuadras para llegar a mi destino, la señora con las dos criaturas se bajo como pudo ya que ni el conductor se detuvo completamente para que ellos descendieran. Llegó un momento en el que me paré y le advertí que bajará la velocidad o de lo contrario todos nos bajábamos, seguido de mí estaba el señor del maletín que también con tono agresivo e insultos le dijo que bajará la velocidad.  Mientras discutíamos con el conductor los semáforos pasaban de largo y justo cuando el chofer estuvo dispuesto a pararse, se escuchó el grito de una persona que iba a cruzar la calle y sentimos dentro del pesero un bache enorme que había ya pasado las dos llantas delanteras. El chofer  al igual que el señor del maletín y yo fuimos a dar con el cristal mientras los demás pudieron sostenerse con los pasamanos que había a su alrededor, cuando pude ponerme de pie, el chofer se bajo y pidió que todos nos bajáramos, salimos del vehículo y todos teníamos caras de enojo, de pronto las dos señoras cuando bien pudieron bajarse empezaron a pegarle al chofer mientras el señor del maletín y los dos muchachos que estaban atrás de mí comenzaron a hablar por teléfono y buscar una patrulla.

 Estábamos en una de las calles cercanas a la avenida y el transito se tuvo que parar. Una señora no paraba de gritar y los que iban pasando en ese momento se postraron alrededor del camión mientras que una de las personas que estaba más cercana al vehículo justo después del momento del accidente trató de sacar el cuerpo sin vida de un muchacho que tuvo la des fortuna de cruzarse cuando el desgraciado quiso detenerse. Un grito súbito salió de la boca del chofer mientras dos personas agarraban al mismo de cada lado para que no se escapara. Cuál fue nuestra sorpresa al empezar a romper en llanto el conductor y soltándose de las personas que lo tenían aprensado, era su hijo por la expresión que hizo y diciéndole por su nombre. Momentos después por fin llegó la patrulla mientras trataban de calmar al conductor y los curiosos desbordaban por todo el lugar para saber que había pasado, por el contrario, yo tuve que alejarme de esa escena desgarradora para llegar a mi destino, pensando si pudiera haber cambiado las cosas y haber podido salvarle la vida a ese muchacho sí hubiese sido más mi insistencia porque le bajara la velocidad.

Axel Centrics Axel Centrics

  1. admin
    Martes, 6 de Octubre de 2009 a las 15:39 | #1

    JURAME que esta historia salió de tu loca cabecita :-|

  2. Martes, 6 de Octubre de 2009 a las 17:13 | #2

    tu que crées?….

  3. admin
    Martes, 6 de Octubre de 2009 a las 18:15 | #3

    Con lo que se ve en estos días… no sé qué creer

  4. Miércoles, 7 de Octubre de 2009 a las 05:47 | #4

    Creo que el texto no llega ni a la mínima parte de la interpretación con la cual quisé dar sobre un suceso increíble que aconteció… en mi pensamiento :P

    Pero te aseguro que la realidad supera a la ficción.

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