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“Como andar en bicicleta”

Miércoles, 20 de Mayo de 2009

Tenía 11 años cuando mi papá me regalo mi primera bicicleta, aún cuando debí haber tenido una desde antes. Se supone que hay que aprender a andar en bici desde los 6 años pero en este caso el tiempo pasó por encima de mí. Me había comprado una bicicleta Toretto color azul cromada, de 8 velocidades con todo y diablos y un compartimiento para guardar una botella de agua.

Recuerdo que trataba de manejarla utilizando el impulso de mi pie izquierdo hacia delante y de ahí empezar a maniobrar, nunca creí que fuera tan difícil, sobre todo porque veía a los demás niños andar en bici con tanta naturalidad, gozando cada vuelta que la rueda daba sobre su propio eje. A mis 11 años era bastante vergonzoso intentar aprender a andar en bici, más en mi caso porque en el lugar donde crecí había muchas familias que tenían la misma edad que yo, y muchos de ellos me conocían. Intenté aprender por más de dos meses casi todos los días, inclusive un amigo de la casa de al lado trato de ayudarme dándome consejos en vano, me había sugerido que me recargara en una pared con mi mano mientras que con mis pies me daba impulso, uno en el pedal y el otro tocando el piso. Llegó un momento en que la desesperación y el fracaso fueron tal que me hicieron desistir de mi interés por aprender, y lo deje. Arrumbe la bici al cuarto de servicio y deje que se oxidara con el paso del tiempo.

Pasaron 2 años y yo seguía con mi vida diaria, iba a la escuela, salía a jugar futbol y cualquier otra cosa que hacía un niño a sus 13 años, pero seguía sin saber usa una bicicleta. Para ese entonces mis papas ya se habían separado y vivíamos en otra casa con mi mamá y mi hermano. Mi papá aún seguía viviendo en la misma casa y de vez en cuando lo iba a visitar. Un día al estar escombrando el cuarto de servicio, encontramos la vieja bicicleta que me había comprado mi papá con tanto anhelo. Al verla ahí, llena de recuerdos y de frustraciones, se me revolvió el estómago. Mi papá, por el contrario, le dio un coraje ver mi fracaso reflejado en una bici, y decidió que diéramos una vuelta con la misma.

Fuimos al centro y recorrimos todas las calles por haber. Mi papá lo único que hizo fue decirme que no me subiera en la bici, y que en vez de eso, con el pie derecho en el pedal izquierdo me fuera mientras que con el pie izquierdo me diera impulso hacia delante y con mis manos tomará e volante y maniobrara. Al principio la vergüenza y humillación por no saber andar en bici a mi edad fue contrarrestada por mi concentración en tratar de haberlo bien, las primeras dos horas fueron entre caerse, cansarse y pegarle a las personas que pasaban al lado de mí.

Curiosamente, en ese mismo día, aprendí a tener el equilibrio que necesitaba para andar en la bicicleta, cosa que no aprendí en 14 años anteriores. Ahora, recuerdo esos momentos de decepción mientras me paseo en la misma bici que le quité el oxido y  doy mis vueltas por el lago de Chapultepec.

Axel Centrics Axel Centrics

  1. Miércoles, 20 de Mayo de 2009 a las 22:17 | #1

    Qué revelación hombre… yo aprendí a los 12 años, y la historia se parece bastante, pero a mi me dieron la primer bici como a los 9 años, y también me sentí humillado. Esa primera bicicleta fue a dar a la basura, por el óxido (no era una buena bicicleta, ciertas piezas terminaron porque la soldadura no era de buena calidad), y algún tiempo después me dieron una bicicleta color vino. Cuando a los 11 me dieron la bici, no sabía qué diantres hacer con ella, tenía tanto dolor en mi memoria que quería tirarla a la basura. Finalmente, al año siguiente, dominé a la perfección el control de la misma… y ahora no la soltaba para nada.

    Tengo que mencionar a un amigo, entrañable amigo que dejé de ver por razones entre desconocidas y que no vienen al caso. En aquel entonces, tenía la misma historia por contar que tú. Al final, creo que tal vez terminó aprendiendo a usar la bicicleta. Al menos tú y yo lo hicimos ;)

    Pero en fin… esa otra bicicleta, con la que aprendí, sufrió mucho, por el amor que le tomé al deporte del ciclismo: inclusive choqué un par de veces de manera grave, lo que provocó que su barra de dirección jamás pudiera ser reparada. Y aun así, conservo los fierros.

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