La simple idea de un imposible
Hoy no me voy a poner metafísico. En serio que las drogas no se me dan
Hablando en serio, quiero hablar de algo menos serio:
Creo que uno de los mejores cantautores latinoamericanos (iberoamericanos) es Andrés Calamaro. Muy de cerca, ocupa un decoroso segundo lugar en mis preferencias (lástima ché: no naciste antes que ese gaucho) después del reconsagradísimo maestro J. Sabina (el otro Flaco de oro) y es que sus letras, su música y su sentimiento, no tienen desperdicio.
Pero me parece que antes que nada debemos presentarlo a todos los que no lo conocen: es aquel que se esconde en cada disco que oímos. Productor de Yo te avisé, de los Fabulosos Cádilacs y miembro fundador de los Abuelos de la Nada, este nada alcanzable artista ha participado con dispares, pero siempre elogiables, músicos de diversos países: Alejandro Lora y el Tri, por México; El Flaco Spinetta, Charly García, Miguel Abuelo y Coti, por Argentina; y por supuesto, Joaquín Sabina, entre muchos otros que haría falta mencionar. Creador del tema "Mil horas" (cantado por los Abuelos de la Nada y covereado después por The Sacados), arreglista del tema "Pastillas para no soñar" y segunda voz del tema "Cásate o muérete", que si bien no son las más conocidas, son de las mejores canciones que podemos encontrarles a Sabina y el Tri, respectivamente.
Polifacético, siempre innovador, Calamaro ha cantado igual balada, trova, rock, pop y, por supuesto, tango. Una de sus mejores interpretaciones está en Por una cabeza, original de Carlos Gardel, que tiene un toque especial al ser cantada por este mounstruo de la escena musical. Ni qué decir de Alfonsina y el Mar, Años (de Pablo Milanés, con un sui generis estilo en sus últimos discos roqueros), pero sin olvidar temas que han hecho corear a miles: Te quiero igual, Media Verónica (escrita a los indígenas chiapanecos), Buena suerte y hasta luego, Estadio Azteca, entre muchas más.
Recientemente, ha publicado el disco "El palacio de las flores" (2006) y "Tinta Roja" (2005), este último, recopilatorio de su interpretación tanguera de primer nivel.
Sin embargo… Sin embargo, no he hablado del por qué del título de este mensaje. Y es simple: jamás he escuchado de una presentación de Calamaro en México, ni antes y menos ahora. Ha sido privilegio de pocos escuchar en vivo a este cantante, y debe ser envidiable. De hecho lo es: quisiera estar en España, o Argentina, donde Calamaro pisa la tierra de los escenarios y levanta multitudes. Igual en México lo haría, pero quizá a menor escala: es música no tan digerible, no tan comercial (a pesar de que sí, como todo eso que agrada al público, se torna comercial), no tan simple como el pop prefabricado de RBD y Julieta Venegas, quien por cierto, da parte en el reciente disco doble tributo en vida a este hombre.
En fin… creo que estamos destinados a una vida musical delimitada por los intereses discográficos, si bien quienes venden más en México, como en el Mundo, son los piratas (Top Manta en España), quienes propician, finalmente, el lleno de los estadios, y en México se han olvidado de Andrés.






