Sí. Parafraseo la película donde Denzel Washington es un ex-militar alcohólico frustrado que, como catarsis, decide proteger -aun a costa de su vida- a una niña (Pita), y es precisamente el precio por la salvación de ella.

No. No es la analogía por ser yo Denzel Washington sino por ser (aunque Ud. no lo crea) Dakota Fanning (Pita) a la cual secuestran. No: no he tenido que ser salvado por el guardaespaldas contratado. Les contaré que pasó.

Sucede que recientemente he comenzado unos negocios con un par de socios al sur de la ciudad. Y hoy, para variar (salgo muy a menudo) salí con ellos a realizar unos proyectos que teníamos pendientes desde hace un par de meses. Entonces, con ello en mente, mi madre daba por descontado (lógicamente) que yo había salido. A eso de las 6:00 p.m. (18:00 hrs) llegué al cyber de mi hermano, desde donde escribo esto, a respaldarlo con unos trabajos y poder así también conectarme a la Red y poder bloggear, chatear y demás.

Aproximadamente eran las 7:20 p.m. cuando sonó el teléfono de mi madre, donde le dijeron que me tenían secuestrado y le pedían 1000 USD (!) por mi rescate. Vale. Deja lo consigo, hasta al rato, chau. Pero cual sería la sorpresa de mi mamá (pobrecilla, verdaderamente no le deseo esa sozobra a nadie) cuando ni 5 minutos después, cuando pretendía dar la mala noticia a mi hermano, me ve campante y sonriente frente a la computadora en que usualmente trabajo.

Les comento que aunque esto sabe a tinta vieja (y puede que lo sea) es muy frecuente en esta ciudad.

No hace falta que conozcan a nadie o que lo monitoricen. Es más, ni siquiera hace falta que le saquen la información a uno para que hagan creer a nuestros allegados que nos tienen secuestrados. Solamente hay que usar la ingeniería social (buscar en la wikipedia o en google) para tener lo suficiente para iniciar lo que hoy se, se llama “asalto psicológico”.

Patrocinador:

Si tienes un sitio o vas a crearlo, obtén un descuento del 25% con el código "muchaspapas". Aprovecha.

Afortunadamente en este caso, no pasó nada (de hecho, el estafador quedó a merced de mi hermana, que lo hizo su comidilla) y todo salió a bien, pero mucha gente cae en el garlito. Les recomiendo lo siguiente:

- Tengan siempre los números de celular de sus familiares. En caso de un supuesto secuestro, INMEDIATAMENTE TRATEN DE PONERSE EN CONTACTO CON SU FAMILIAR.
- Cuando llamen a su casa Y NO DIGAN EL NOMBRE DEL SUPUESTO SECUESTRADO pregunten por ejemplo el nombre de pila de su allegado al secuestrador. Si no puede responderlo, es muy probable que no sea real.
- Cuando llamen a su celular, pregunten que de dónde lo sacaron e inventen que no tenía el implicado el número de celular. Nunca falla.
- Usualmente el estafador tratará de hacerse de la siguiente información (cualquiera que se parezca funcionará):
nombre del que contesta, nombre del supuesto secuestrado, si se cuenta con celular (ambas partes), estaciones (del tren, metro, autobus) cercanas, entre otras.
- Si no escuchan a su familiar, pídales que se lo comuniquen y háganle una pregunta sencilla, personal, directa y que solo conozca el indiciado. Mejor decir algo embarazoso que nos estafen.
- Si escuchan a “su familiar” pídanle que se lo comuniquen y PREGUNTENLE QUE CUAL ES SU NOMBRE DE PILA (nunca falla, aunque también pueden preguntar esto y lo anterior).
- Si les piden el “rescate” en tarjetas (fichas) de telefonía prepagada, no hay más: es un fraude.
- En México (lo siento, es la verdad) la policía no hará nada. Pero no se queden con los brazos cruzados: denuncien. Por lo general les hablarán desde un celular: apunten el número que aparezca en el identificador de llamadas para cuando lo requiera el ministerio público. En otros países no lo duden: DENUNCIEN CUANTO ANTES.

Con estos consejos básicos podrán saber qué acciones tomar. Y recuerden: siempre denuncien.

 
Real Time Analytics

Switch to our mobile site